Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Poesia’ Category

Pensaron que, como no reptaba
cual serpiente,
mal se me iba a dar
adaptarme a aquel lugar
por el que pasa tanta corriente.

Pensaron que, como no trepaba
cual araña,
sólo a medio camino
ayudar a mi vecino
yo podría, a salir de su maraña.

Pensaron que, como no silbaba
cual pájaro,
difícil no me sería
pensar en la cetrería
como un divertimento nada raro.

Pero sí que salto y corro,
elegante ando y me meneo
gracias a mi elegante zigzagueo
cual bello y astuto zorro.

Y me río y me mofo,
y me rodeo de familia, amigos y compañeros,
pues gracias a todos ellos
cual hiena, disfruto una vida de gozo.

Y cuando el destino así lo determina,
trastoco felicidad por llanto,
pues no consigo alcanzar ni un tanto
la libertad de una vida que germina.

¡¡¡Ay, qué no daría por una lubina
bien colocada en el horno de mi cocina!!!

Read Full Post »

Versos Piratas

Para el niño o la niña que hay en tí 🙂

Has de seguir las siguientes instrucciones:

  1. esperar a que se haga de noche (cuanto más tarde, mejor)
  2. coger una linterna
  3. liberar la magia de Parachutes:
  4. buscar un sitio especial (puede ser el interior de tu cama)
  5. leer, susurrando y despacito, la siguiente poesía (si es con el libro original, mejor que mejor):

    Como hacerse pirata
    (Ana Alonso)

    Para ser un buen pirata
    hacen falta los siguientes
    ingredientes:

    lo primero, una bandera
    bucanera
    con huesos y calavera.

    Lo segundo, un mapa grande
    del mundo
    con los nombres principales
    de los mares tropicales
    y las islas de corales.

    Lo tercero, un velero;
    porque una lancha a motor
    para la piratería
    resulta mucho peor.

    Lo cuarto,
    un catalejo
    de piel de lagarto.

    Lo quinto, una espada al cinto.

    Lo sexto, un libro de texto
    que explique en claro lenguaje
    cómo hacer un abordaje.

    Lo séptimo,
    una botella de ron
    (que no le falte el tapón).

    Lo octavo, un parche en el ojo
    y un pañuelo de lunares
    rojo.

    Lo noveno, un cofre lleno
    de oro.

    Y lo décimo, un buen loro
    que pueda aprender hablar,
    y que te sepa imitar.

    Si reúnes estas cosas
    llevarás a cabo hazañas
    famosas;

    ¡o al menos disfrutarás
    de la sal y de la brisa,
    y de muchas cosas más!

  6. subirte a un barco pirata que esté a punto de zarpar rumbo a un destino desconocido y dejar volar la imaginación…

¡¡¡Suerte!!!

Fuente: Poesia Infantil i Juvenil

Read Full Post »

Amantes en rojo

Dondequiera que estés,
sea cual sea tu condición
y hagas lo que hagas,
sé siempre un buen amante

Rumi

Read Full Post »

Uno de los grandes poemas épicos del siglo veinte estadounidense, pico de la poesía beat, ha sido animado fantásticamente por Eric Drooker, amigo de Allen Ginsberg. El poema que todos conocemos proyectado visualmente con un aura supernatural, decadente y hermosa, que inicia inolvidablemente: “Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo, hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna”.

Fuente: pijamasurf

Read Full Post »

Un cop més, l’estiu és un continu d’ofertes d’espectacles en format de festival, bé sigui de música o de dansa, bé sigui de cinema o literatura. El concepte de festival mercantilista, al més pur estil capitalista, és el que, per desgràcia, s’imposa a tot arreu: pagues l’entrada, t’ofereixen un servei i, un cop acabat, adeú-siau i passi-ho bé. I si no en quedes satisfet, no et tornen els calers, ni de bon tros. Personalment, aquesta prostitució de la cultura em fa venir basques.

Primera edició de Poemestiu, 2011

Ara que estem de crisi i que moltes famílies passen gana i patiments, encara se’ns fa pagar per gaudir de l’art. Fins i tot, algunes festes majors comencen a cobrar entrada, tal volta per equilibrar la minsa economia de l’ajuntament de torn. Però, per sort, no cal pagar sempre per anar a un espectacle, i menys encara per anar al Poemestiu –Festival de Poesia de l’Empordà-, que s’inaugura a Navata (Alt Empordà) aquest divendres i que es presenta com un festival poètic que trenca tòpics.

El primer tòpic que trenca és el del mercantilisme: és un festival gratuït. El segon és el de la llengua: és un festival 100 % en català, a diferència de molts d’altres. També va més enllà del presumpte (però fals) egocentrisme dels artistes: el Poemestiu és solidari i dóna, gràcies als poetes participants, una part dels seus beneficis a Càritas Figueres. Però per mi, com a dona i com a promotora, el més important és que els espectacles no siguin com per desgràcia són: molts d’aquests festivals ignoren la dona i imposen una programació farcida només d’homes i de bandes masculines, que rebaixen la dona a un paper secundari i, en tot cas, folclòric. En canvi, el 50% dels poetes del Poemestiu són dones.

El Poemestiu 2012 fa un pas més respecte la seva primera edició i arribarà a 7 poblacions i hi durà poesia en 7 dies de juliol i agost, amb més de 30 poetes, entre els quals destaquen els seus caps de cartell: Carles Hac Mor, Ester Xargay, Josepmiquel Servià, David Caño, Ricard Garcia, Joan Pinyol, Jordi Montañez, Diane Nussbaum i David Madueño. Alguns pobles per on passarà (Darnius, Agullana, Navata, Castelló d’Empúries etc.) estaran celebrant la seva festa major, i el Poemestiu en forma part. Però el Festival de Poesia de l’Empordà és molt més que un espectacle d’oci: és un agermanament entre la poesia, la música, la cançó, la pintura i, fins i tot, el circ, de la mà de l’Ayna Pla i la Mònica Molas.

Certament, el Poemestiu és la festa major de la paraula, i hi esteu tots convidats.

Fuente: Núvol

Read Full Post »

Un bello poema de la poetisa argentina Alfonsina Storni ilustrado por Liniers, con su habitual y cuidado diseño.

Read Full Post »

Contrario a lo que podría pensarse, la poesía amorosa tiene expresiones que van más allá de la idealización del amor y de los cuerpos y, con culta procacidad, hacen del sexo y sus cualidades el elemento primordial de su lirismo.

Eso tienen en común el amor y la poesía: la facilidad con que admiten la idealización, el traslado al mundo de las ideas. Por una herencia cultural que pasa por el romanticismo y el amor cortés, a veces, algunos, tendemos a pensar que la poesía está hecha únicamente de motivos bellos y sublimes, y que el amor es una especie de potencia invisible que mantiene vivo al mundo pero sin tocarlo.

Así, no es extraño que un lector poco familiarizado con la poesía piense que, en el caso de la amorosa, todo es rosas y azucenas, ojos claros serenos, pupilas azules, polvo enamorado, yelo abrasador. O, como en el soneto de Góngora,

De pura honestidad templo sagrado,
cuyo bello cimiento y gentil muro
de blanco nácar y alabastro duro
fue por divina mano fabricado;

pequeña puerta de coral preciado,
claras lumbreras de mirar seguro,
que a la esmeralda fina el verde puro
habéis para viriles usurpado;

soberbio techo, cuyas cimbrias de oro
al claro sol, en cuanto en torno gira,
ornan de luz, coronan de belleza;

ídolo bello, a quien humilde adoro:
oye piadoso al que por ti suspira,
tus himnos canta, y tus virtudes reza.

Sin embargo, sabemos bien que ni la poesía ni el amor son solo eso. Si el vehículo de la poesía es el lenguaje y el del amor el cuerpo, entonces tanto uno como otro debieran expresarse también en esos ámbitos poco usuales, poco visitados, que solo un prurito moral mantiene en las sombras del pudor y el apego a las reglas.

Se piensa, pero no es cierto, que ni la procacidad ni la corporalidad tienen paso libre a los reinos empíreos de la poesía amorosa y las ideas absolutas: la idea de amor, de belleza, de perfección, todas ellas inmaculadas, de rostros albos y caireles rubios, mejillas sonrosadas.

Ya entre los siglos XVI y XVII, más o menos la época en que se asentó esta manera de pensar el amor en sus relaciones con la poesía, la llamada lírica popular dio forma a algunos poemas, sonetos también, que intentaron conciliar ese conflicto, reparar la ausencia de ese elemento imprescindible en las relaciones amorosas. Este, por ejemplo, aunque en portugués, fue recreado del español por el poeta brasileño José Paulo Paes (lo transcribo, disculpándome de antemano por desconocer el original y esperando que sea lo suficientemente claro como para entenderlo):

—Que quer de mim, senhor? — Filha, foder-te.
—Diga com mais rodeios. — Cavalgar-te.
—Diga ao modo cortês. — Então, gozar-te.
—Diga ao modo pateta. — Merecer-te.

—Bem hajas que consigo compreender-te
e mal haja quem peça de tal arte.
Depois, o que farás? — Arregaçar-te
e com a pica alçada acometer-te.

—Tu sim hás de gozar meu paraíso.
—Que paraíso? Eu quero é minha porra
metida bem no fundo do teu racho.

—Com que rodeio o dizes, tão precioso!
—Caluda, amor, que de prazer já morra,
fodendo-te, eu por cima, tu por baixo.

En este caso el lenguaje es totalmente grosero, tanto, que incluso se permite parodiar las maneras de la poesía culta: “Dilo al modo cortés”, pide la mujer al hombre que la corteja con la única intención de establecer trato carnal con ella. Y claro, la mención directa de los protagonistas más elementales del acto sexual: el pene, metaforizado pedestremente como la “pica alzada”; y la vagina, el “racho”, la hendidura.

Es muy posible que haya más poemas como este, teniendo todos en común esa limitada capacidad léxica y de recursos poéticos tan propia de la lírica popular.

El asunto se torna, a mi juicio, mucho más interesante, entretenido e incluso provechoso, cuando descubrimos que existen poetas plenamente adiestrados en lo mejor de la tradición lírica hispánica (y también de otras lenguas), que ponen dicho conocimiento al servicio de la procacidad amorosa, con resultados diametralmente opuestos.

Como si se tratase de un juego no exento de perversidad, aquí las gracias de la poesía se combinan con temas y situaciones que, pensaríamos de entrada, anclados a una concepción canónica del ejercicio poético, difícilmente cabrían en los límites de los versos y las rimas. Veamos:

1959

Juguemos al pendejo, vida mía;
verás qué divertido, cuando a huevo
tienes que celebrar el Año Nuevo
con Sonetos y muecas de alegría.

Verás qué lindo, cuando cada día
(al surgir en Oriente el rubio Febo)
sientes que el mundo ya te importa sebo
y un ardite nomás la poesía.

Acaso te amanezca alborotada
―otrora erecta, dura y agresiva―
la dulce prenda, por mi mal hallada.

No te hagas ilusiones. Pensativa,
en cuanto expulses la primera miada,
se volverá a arrugar, triste y pasiva.

Y HE DE CONCLUIR, SONETO, Y CONTENERTE…

Pienso, mi amor, en ti todas las horas
del insomnio tenaz en que me abrazo;
quiero tus ojos, busco tu regazo
y escucho tus palabras seductoras.

Digo tu nombre en sílabas sonoras,
oigo el marcial acento de tu paso,
te abro mi pecho ―y el falaz abrazo
humedece en mis ojos las auroras.

Está mi lecho lánguido y sombrío
porque me faltas tú, sol de mi antojo,
ángel por cuyo beso desvarío.

Miro la vida con mortal enojo;
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo.

Ambos sonetos provienen de Sátira, el libro cabrón, de Salvador Novo, un título que además tiene una peculiar historia editorial. Escogí ambos poemas porque me parece que son los que mejor muestran esa cuidada contención que solo da el conocimiento acabado de lo que se hace. Ambos son procaces: no hay nada de esa idealización del ser amado que era común en la poesía renacentista, barroca y romántica. Pero tampoco están en el extremo opuesto de la grosería popular. Ni siquiera se encuentran equidistantes de uno y otro punto. Los de Novo son ejemplares únicos que se comportan siguiendo sus propias reglas.

Quizá este mecanismo se haga un poco más evidente si pensamos los sonetos como si estuvieran en un espejo, como si uno fuera el reflejo y el otro el reflejado, como si la izquierda de uno fuera la derecha de otro. Así, por ejemplo, en 1959 todo es procacidad salvo por un verso, el sexto, “(al surgir en Oriente el rubio Febo)”, que emula el vocabulario poético más rancio y menos sorpresivo; en contraste, su pareja es todo lirismo ―ahí están el regazo, las auroras, el lecho lánguido― hasta la última línea, en que la procacidad se hace presente para, en ese solo instante, derruir todo el edificio sentimental levantado once versos antes:

Miro la vida con mortal enojo;
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo.

Se trata, en suma, de verdaderos artefactos poéticos cuyas piezas y resortes no están ahí por casualidad, sino puestos con plena conciencia del efecto buscado, para satisfacción del autor y, por supuesto, de sus lectores. Sin descuidar la declaración amorosa que, como columna vertebral, sostiene y da sentido al ingenioso juguete.

Para finalizar este texto con renovado y aumentado asombro, recurro a una colección de poemas que quizá alguien ya estuviera echando en falta: los Sonetos votivos de Tomás Segovia.

Segovia, reconocido unánimemente por su labor en la poesía erótica, dejó publicada una serie muy bien lograda de sonetos que, si la simplificación no fuera injusta, podríamos calificar de sexuales. Hablan de las relaciones entre un hombre y una mujer, de la masturbación, del orgasmo, del semen y los tibios muslos. Y, un poco a la manera de Novo, lo hace también desde una formación sólida en la tradición poética de la lengua española.

Segovia, sin embargo, posee una sensibilidad distinta. A sus sonetos no les sienta muy bien la calificación de procaces, porque procaces no son per se los cuerpos desnudos. Mejor decir que en este caso su poesía es directa, franca, como si con esta sinceridad pretendiera evocar la inutilidad última de cualquier ornamento en el acto amoroso.

XII

Y sin embargo, a veces, todavía,
así de pronto, cuando te estoy viendo,
vuelvo a verte como antes, y me enciendo
del mismo modo inútil que solía.

Y me pongo a soñar en pleno día,
y reprocho al destino, corrigiendo,
como los locos, lo que fue; y no entiendo
cómo no pude nunca hacerte mía.

E imagino que anoche me colmaste
de placeres sin nombre, y que esa chispa
perversa y de ternura en tu mirada

prueba que lo otro es nada —que gozaste,
que a ti también este limbo te crispa,
¡que al fin te di el orgasmo!—y lo otro es nada.

XIV

Desnuda aún, te habías levantado
del lecho, y por los muslos te escurría,
viscoso y denso, tibio todavía,
mi semen de tu entrada derramado.

Encendida y dichosa, habías quedado
de pie en la media luz, y en tu sombría
silueta, bajo el sexo relucía
un brillo astral de mercurio exudado.

Miraba el tiempo absorto, en el espejo
de aquel instante, una figura suya
definitiva y simple como un nombre:

mi semen en tus muslos, su reflejo
de lava mía en luz de luna tuya
alba geológica en mujer y hombre.

XX
(Soneto a la inglesa)

Todo hombre sin mujer es un Crusoe.
Náufrago de tu ausencia me rodeo
el simulacro gris de un ajetreo
cuya nostalgia sin piedad me roe.

Y al correr de los días o los años,
voy odiando mi edén entre las olas,
y mi siembra de amor erguida a solas,
y mi semen tragado por los caños.

No la caza triunfal, ni el fruto en ciernes;
no el perro, ni el paraguas, ni la mona;
no el papagayo o el hogar o un Viernes;
sólo un sueño imposible me obsesiona:

por entre escollos y corales y algas,
nadar hasta la costa de tus nalgas.

La procacidad amorosa: dominio exclusivo de los poetas adiestrados.

Fuente: pijamasurf

Read Full Post »

Martin Bakero, Revista Laboratorio (Université Paris Diderot, Sorbonne Paris Cité, CRPMS, EA 3522, 75013, París, Francia):

Si ante la aparición de la imprenta, la poesía se encontró separada de la música, el nacimiento de nuevos medios de grabación, reproducción y difusión en el transcurso del siglo XX ha abierto un desafío que acentúa la desmaterialización de los soportes, y flexibiliza nuevamente el diálogo entre ambos dominios.

La decadencia de la civilización del papel en el siglo XXI, tan anunciada por poetas como Henri Chopin o William Burroughs, al igual que la del disco, ha promovido el surgimiento de nuevos mecanismos y objetos virtuales para hacer perceptible la poesía. Esta contingencia es contemporánea a la emergencia de una variedad de médiums electroacústicos, tanto como de modos de encuentros y de convocatorias de eventos.

Como dos caras de la misma moneda, el canto y la poesía han sido creados principalmente a partir del soplo impulsado por la resonancia oral, resonancia que estaba destinada a producir efectos sensibles en el intérprete, el compositor y en el espectador. Antes de Pitágoras los poetas eran a su vez taumaturgos, curaban ciudades, y pensaban en versos. Tal así un Epiménides de Ceos, Abadis el hiperbóreo, o Empédocles, quienes componían sus pensamientos gracias a un encanto recitatorio provocando al mismo tiempo placer, encanto y cura.

El fenómeno catártico y encantatorio de la poesía, que permite tanto al compositor/intérprete como al espectador, la invención de una nueva realidad, es una actividad que existe en todas las culturas, desde mucho antes que la transmisión del poema en forma de libro o revista. El poeta es quien cataliza los pensamientos más recónditos de un pueblo, y también es el que da ideas nuevas al lenguaje. El poeta se somete a una profunda introspección de sí mismo, pero sin dejar el contacto con el mundo, la apertura de todos sus sentidos para captar y comunicar con la colectividad. Así la poesía fue siempre tierra de acción, de trance, de tratamiento, de alucinación semántica y sonora. Una experiencia personal y colectiva.

En nuestros días se dan sendas interacciones entre poetas, músicos, performers, videastas, cineastas, escritores, críticos de arte, amateurs y curiosos de la interacción artística. Todos los practicantes de estos oficios se refieren a los momentos extáticos, supremos de su arte, diciendo que es “poesía”. La poesía es así un vínculo entre todas las artes. El hilo interno que guía todo tipo de manifestación creadora: sea esta gestual, escópica, invocante, olfatoria, social.

El poeta es quien se pone en estado de dejarse atravesar por todos los medios para transmitir el pneuma del verbo. Próximo al estado alucinatorio en el que se encuentra el infante o el loco, ante la constancia de que el objeto del deseo no se encuentra cerca, y que lleva al poeta a “crear una nueva realidad”, el poeta se hace consciente de su labor transmisora. Rimbaud nos proponía un programa de “razonado y sistemático desarreglo de todos los sentidos” para desarrollar la capacidad alucinatoria “pura y simple”. Ver una “mezquita en lugar de una fábrica”, un “palacio al fondo de un lago”, para lograr la disposición necesaria a la aparición del poema.

Como un acusmático que escucha voces y las transmite, el poeta se distingue ligeramente de la psicosis en el camino de salida, en el punto en que el poeta se da cuenta que es lo mismo que los otros, que si no abre su experiencia al mundo se atrofiará para siempre. En este acto de reconocimiento y generosidad, es como se identifica a un poeta y se le distingue del loco, aunque vengan de la misma familia. Así como un libro de cocina no quita el hambre, el poeta no se contenta sólo con describir la situación, sino cocinar la voz hasta que dé de comer. Para eso necesita todos los medios, y un entrenamiento metódico a la inversión de todos los valores (Nietzsche).

Favorecido por la aparición de nuevas articulaciones entre las prácticas y estéticas, y también por los vínculos a establecer entre los participantes, artistas y público: el trabajo a partir del sonido en poesía, y no sólo del sentido, es fundamental para la transmisión alucinatoria.

La rima intentó guardar la música en la poesía luego de la irrupción de la transmisión escrita del poema, pero vemos que no ha sido suficiente. Numerosos son los poetas que han debido abandonar la rima por el verso libre, cuando no han encontrado una musicalidad propia a cada respiro. Arnaut Daniel, en el siglo XIII, al crear la sextina, no quiso imponer un método poético para todo el mundo. Él suponía que era el tipo de corte de verso que más se acercaba a su respiración. El poeta sonoro facilita la reunión entre diferentes lenguas, países, razas, culturas, permitiendo así el acceso a gente que no entiende necesariamente la misma lengua, pero a quienes el poema les habla, más allá de toda limitación semántica. Vemos esta especial transmisión en los cantos mágicos, en las letanías de ciertas tribus, en los balbuceos entre las madres y los bebés.

La resonancia en la emisión del poema es la principal vía de comunicación del verbo. No hay así más divorcio entre la poesía y la música, entre el sonido y el sentido. Lo que se dice en el poema no representa algo sino que “es” ese algo. Al enunciar un poema, estamos creando y no sólo representando. Walter Pater, a través de Borges, decía que la música era la principal de las artes, ya que no existe diferencia entre el significante y el significado, entre forma y substancia: forman un tejido inextricable. El problema de la representación, que se presenta como un impedimento mayor en la comunicación artística, se ve así superado. No existe así ninguna represión entre la cosa y la palabra (Freud, “L’inconscient”). La palabra es cosa y viceversa. En ese sentido la experiencia del poeta es del mismo tipo que la del psicótico, sólo que el poeta hace su visión comunicable. Gracias a su arte, la frase no se atasca dentro de sí como en la locura, el poeta se ejercita en desnudar su experiencia subjetiva, a despojarla de sus sellos personales para que ella se vuelva un canto identificatorio en el que el mundo pueda encontrar un nuevo camino. El poeta construye este camino con su lenguaje, altera y manipula el lenguaje de la tribu para lograr una comunicación única, y ciertas metáforas y emancipaciones sónicas que hasta su llegada no existían.

Parafraseando a Heráclito podemos decir que un poeta no esconde ni dice: significa. No hace distancia entre la descripción del objeto y el objeto en sí, se ve enfrentado a la creación del poema en vivo, siendo él mismo el puente, la antena, el médium transmisor de un pneuma interactivo. Levi-Strauss, citado por Lacan, dice: el emisor recibe del receptor su propio mensaje de forma invertida. Así el asistente a una obra de arte asiste a la escucha sus propios pensamientos, y se crea una comunicación de diversos registros de representación de deseos-poemas. Gracias a los alcances tecnológicos la emisión del pneuma puede ser repetida, filtrada, espacializada, figurada, actuada, etc.

Las relaciones actuales entre la poesía y las otras artes nos refieren a una realidad de los poetas anteriores a la imprenta. La invención del micrófono y el magnetófono durante el siglo XX han puesto a la voz y el sonido al mismo nivel de reproducción técnica que las letras del poema (Benjamin). En paridad de recursos, no existe ninguna excusa para mantenerlas separadas, al mismo tiempo que la revolución eléctrica-electrónica, optofonética, acusmátika, nos propulsan hacia percepciones inéditas gracias a nuevos medios tecnológicos y los desafíos de lo real.

Raul Hausmann proponía encontrar el “órgano optofonético”, que debía encontrarse en algún lugar entre la visión y la audición. Para ello propuso muchos experimentos a sus amigos dadaístas, en los que comparaba el equilibrio entre quienes llevaban los ojos vendados, y aquellos que tapaban su audición. Supuso que debía existir un espacio intermediario. Hoy en día los experimentos científicos nos hablan de que cuando se escucha algo, se activa la visión al mismo tiempo. Y viceversa. Esta sinestesia debería llevarnos, pienso, a la búsqueda de un arte “optofonético” cercano al mecanismo alucinatorio.

Hay una intuición de Freud, que se refiere al poeta como el inventor de nuevos vínculos con la realidad. Quien se hace responsable de la alucinación y le abre caminos nuevos. Que no se reprime como el neurótico, ni queda aislado en su solo deseo, como el psicótico, sino que crea una nueva manera de expresar su deseo en el mundo, uniendo así su deseo con el deseo colectivo. Ni represión ni autismo.

El músico francés Francois Bayle, denomino a su música “acusmática”, para referirse a las investigaciones electroacústicas, iniciadas por Pierre Schaeffer, en las que se escucha el sonido sin saber necesariamente de dónde viene, haciendo uso de múltiples parlantes dispuestos en la sala de acuerdo a las sensaciones acústicas que se quieran lograr. Sigue así la tesis de Pitágoras, y su división entre acusmáticos y matemáticos, en lo que los acusmáticos solo escuchaban al maestro. Acusmáticos se llamaban también en Grecia a los que escuchaban voces, de las cuales hacían usos proféticos; al contrario de los “maniacos”, a quienes estas voces los llevaban a hacer actos delictivos.

Nosotros hablamos de “acusmántika” para referirnos a la experiencia de espacio sonoro, así como al proceso mántico al que nos lleva el trance del poema pneumático. El aspecto “acusmántiko” dialoga con el concepto de “imagen acústica”, avanzado por lingüistas como Jakobson”. El concepto de “imagen acústica” no solo obedece a la parte material del lenguaje que opera en él, previo a toda representación, sino también a ese aspecto optofonético que liga el sonido con la imagen. En ese camino no hay diferencia entre el poema sonoro, visual o textual. El fonema abriendo el camino sobre el sentido, cuyas dos dimensiones van unidas solamente por contingencia. En ese dominio el sonido impone el sentido, el sinsentido, las multiplicidades liberadoras que se presentan al sentido, a partir de la repetición y el filtraje sonoro. No fijar un sentido sino que abrir. No querer decir, sino decir y ser al mismo tiempo. No más diferencia entre ser y pensar. Aún Parménides.

El oído interno refleja en la cavidad auricular la señal sonora impartida por procedimientos mecánicos del oído medio sobre el tímpano. Esta percusión es repetida múltiples veces antes de que quede registrada en el nervio acústico, transformándose así de energía cinética en energía bioeléctrica. El eje de las imágenes acústicas es para nosotros un elemento privilegiado del registro subjetivo de la experiencia sexual de la lengua, y también de la articulación de los “pensamientos sonoros”. Momentos en que repetimos alguna frase, algún verso, sin proponérnoslo. Pensamientos del artista y de su pueblo, de todos los pueblos, de los universos, proferidos en alta voz, dominio del poeta.

Fuente:  planocreativo

Read Full Post »

Un libro de poesía que no he leído pero del que espero disfrutar.

Siendo así, ¿por qué me parece tan prometedor este libro? La respuesta, en el blog de su autora.

Read Full Post »

Se trata de la muestra que anualmente organiza el colectivo de creadoras escénicas, PROYECTO VACA (www.projectevaca.com), que se llevará a cabo entre el 5 y el 30 de noviembre en diferentes espacios de la ciudad de Barcelona como el Refugio antiaéreo 307, el Espai Bonnemaison (la Cuina y la Sala), Freedonia, Inusual Project, El Cafè de les Delícies… Y este año ¡las “vacas” van al matadero! ya que también pondrán las pezuñas en el Teatre de l’Escorxador de Lleida.

NOVEMBRE VACA es una muestra de diversas actividades, productos de la creación multidisciplinar y el mestizaje artístico. Un punto de referencia para hacer un encuentro entre las “Vacas” y el público.

Toda la programación y mas info en: www.projectevaca.com

Fuente: playon

Read Full Post »

Older Posts »